De pequeña amaba los domingos..eran días de flores, sol y humo. Solía ir a la finca y ver a mis primas e inventarnos miles de juegos absurdos para pasar el día..me ponía las botas, el abrigo y me bajaba al jardín todo el día, aunque hiciera dos grados de temperatura.
Pero ahora.. los domingos se convierten en días de manta y sillón, y sillón y manta. Y a veces diría hasta que se me caen las lágrimas.
Son días en los que las penas ahogadas en alcohol las noches de sábado salen a la luz, dándome interminables dolores de cabeza y ganas de dormir horas y horas de siesta.
Son tardes en las que el tiempo pasa muy despacio, pero los pensamientos vuelan más alto que las nubes que hay en el cielo...
Y lo peor, al día siguiente, es lunes.
..pero gracias a ti, siempre fueron diferentes :)
could you remember?..