"Lo bonito se extinguió en el silencio de tu olvido"
Y por eso necesito la luna. Y también porque nuestras canciones ya no podían hablar por nosotros. Y porque el tapiz verde y amarillo a cuadros ya no espera acogernos en su regazo y disfrutar de otra película. Y porque sí. Porque es una tontería después de más de 600 noches sin saber nada de ti…
Tu capacidad de olvido y mi tristeza. Tu descuido y mi inexperto corazón.
Y no reconocerme en tus ojos, y tú no reflejarte en mis pupilas. El no guiñarme un ojo ni sacarme la lengua para quitar importancia a una situación. El no abrazarme, y yo dejar de sentir que tus brazos eran sin duda el mejor de los paraísos...
Mi mínima aportación a nuestro queridísimosweety..proporcional al espacio que guardo para tí. Y así olvidé como recordarte, aunque tu no recuerdes que ya me olvidaste..
domingo, 19 de septiembre de 2010
Lo bonito se extinguió en el silencio de tu olvido.
Poco a poco y con tardanza, pero llegó. Llegó ese día en el que me levanté mirando al cielo y alegrándome de que fuera lunes, porque iba a verte. Llegaron los viernes con recuerdos especiales, los números impares y los besos en la arena del mediterráneo. Llegó muy despacio, con miedo y creció demasiado deprisa, como las flores cuando las abonas demasiado. Y se secaron las hojas, las raíces ya no cazaban agua, el silencio se apoderó de las abejas que rodean el polen de las flores, que empezaron a mirar hacia abajo, como mi sonrisa. Y ahora, esos momentos tan solo son lindos recuerdos, pasajes de mi mente que hacen que cuando vea tus fotos, nuestras fotos, tus cartas..me pregunte hacia donde fue a parar lo bonito de lo nuestro, de la magia. En que momento la paloma blanca que esconde el amor en su sombrero voló lejos, sola, y nunca más regreso. Las palabras han dejado de existir, las horas, los mensajes, las llamadas, todo eso se a esfumado. Ya no estás, yo te he mandado lejos, a vivir una vida mejor, a crear nuevos recuerdos, nuevas ilusiones..pero solos. Mis recuerdos, con meras sombras de una alegría infinita que desborda ahora mismo mi cuerpo. La sensación de volar libre bajo la lluvia, correr hacia el sol y sentarme cada día en la luna hace que me sienta grande, fuerte, viva… Llena de ilusiones y sueños, con una sonrisa distinta dibujada en mi rostro..llena de vida, alegría, pasión..Llena. Y no vacía…como me dejaba el silencio en el olvido de nuestra historia…
Pedir disculpas a mi ratón por la tardanza de de una nueva aventura, ultimamente me faltaba inspiración..
Gracias a todos los que nos leen y a los que no, pues también :).
Te quiero Su
miércoles, 21 de julio de 2010
"Es como encontrarse con un melocotón, al principio sólo se ve lo áspero y rugoso"
Yo nunca he comido la piel del melocotón. Desde pequeña, el melocotón se tenía que pelar .. no como la manzana o la pera. Y esque la piel del melocotón no es fea, es más..si te detienes es bonita, asemejándose a la textura de los pichis de pana que me ponia mi madre de pequeña. Si acaricias un melocotón para un lado es más aspero que para el otro..exáctamente como los tiburones. Quizás sea eso... y la clave sea adivinar cual es el sentido de la piel del melocotón que tienes entre manos. Cuando no encontramos el sentido a la primera .. tiramos el melocotón por la primera alcantarilla que encontramos, "está verde, necesita madurar"- decimos- y probablemente sea el más tierno y jugoso melocotón que jamás vayas a encontrar. Son especiales. No tienen un color específico, simplemente son... color melocotón. Tú eres un melocotón...
Será cuando observes las tonalidades interiores del melocotón...desde un pálido naranja hacia un rojo pasión cerca del corazón del mismo. Un corazón color marrón, como la arena de la playa mojada. Un corazón con forma de laberinto donde podrías perderte si consigues llegar al final, y alli encontrarías un duende.
¿Cual sería tu sentido si fueses un melocotón?El mío tendería hacia donde abunden las caricias y los besos, no tienes que buscarme el norte ni el sur... únicamente mirar donde miran mis ojos y rozar mi piel en esa dirección. Ese es el sentido de mi piel. El sentido que tu quieras darle...
"La felicidad no tiene recetas; cada quién la cocina con la sazón de su propia meditación." Es increíble lo que puede llegar a cambiar un pastel en cuestión de unos minutos, ¿no es cierto? Imagínate dentro de unos años cuando tu bebé esté a punto de decir mamá y le estés observando, mientras en el horno se te quema la empanada. Sería maravilloso, ¿no? oír esas palabras aunque el aire que respires se inyecte de olor a hojaldre quemado. O también, imagina que un día intentas hacer ese super plato de macarrones con esa salsa mágica que aparece en todos los libros de cocina. Y vas tú, y no tienes justo la sal del Himalaya que necesitas, y le hechas un poco más de queso Gruyere, para contrarrestar. Y al final resulta que te salen los mejores macarrones del mundo. Pues así es la vida, en cuestión de minutos, te cambia la receta. Porque lo que tú pensaste una vez que irías añadiéndole, para hacerla perfecta, de repente va y te falta el ingrediente, y te quedas con una cara de tonto que no puedes con ella. Porque a lo mejor esa persona que tú creías imprescindible para que el corazón se te inflara como los bollos en el horno, resulta que no hacía tanta falta, que se infla incluso más si no aparece. O luego un día vas, y se te olvida que tienes un amigo horneándose, y él te llama, como el horno, y tú venga a decir que estás muy ocupado haciendo no se qué y que no puedes verle, hasta que un día va y se quema, y encima tú te lamentas y te preguntas cómo pudo pasar. ¡Tendrás morro! Y sí, como cuando se te quema el filete, coges e intentas rascar la capilla de arriba, la más churrascada y hombre, sí que se va un poco, pero siguen quedando esas secuelas que dejan el corazón un poco magullado. Pero bueno, es cierto que hay veces que no importa que se queme el pastel si consideras que tu motivo es más importante que cualquier otra cosa. O igual no lo piensas, pero en ese momento es lo que te apetece y total, que más da. Siempre puedes hacerte un sándwich, que lo arregla todo.
viernes, 30 de abril de 2010
"La felicidad no tiene recetas; cada quién la cocina con la sazón de su propia meditación."
¿Quién establece lo que hace feliz a una persona? No hay una regla general. La felicidad no entiende de medidas ni de pesos, no es una cuestión de cantidad, aunque si de calidad. No hay unas pautas que puedas seguir, como cuando sigues paso a paso la receta de un dulce pastel…
Lo que a mi me hace o haría feliz, probablemente a ti no, y viceversa. Aunque ¿es posible alcanzar la felicidad completa?... Cada día sueñas y esperas con que el día siguiente te regale un nuevo color, un nuevo olor con el que vivir la vida. El día siguiente llega, y la vida no huele diferente.. y el sabor es el mismo. ¿Entonces? ¿Nos pasamos toda la vida “en busca de la felicidad”?.. Como si la felicidad fuera una montaña y siempre estuviéramos a los pies. ¿Qué esperamos? ¿Ser felices con 80 años? No lo creo amigo. Yo no.
También existen los que día a día.. si las vida no les da un nuevo color ellos lo pintan, aquello de “buscar la felicidad en las cosas pequeñas”¿Te suena?Hay días que comparto esta filosofia de vida, y de hecho me creo feliz por un momento, pero otros me parece estúpido, porque es como el que se conforma con un juguete roto. Como la mentalidad de los perdedores… como para poder dormir una noche más. ¿Sabes como te digo? Para creerme que mi vida hoy no es un fracaso. Porque si es un fracaso con 17 años, con 30 no quiero ni pensarlo.
Aún asi me gusta mi vida en su mayoría. Cambiaría muchas cosas, mas mías propias que de los demás.
Es cierto que me gustan las cosas pequeñas. Los detalles de papel inesperados y los besos y abrazos de caramelo mañaneros. Aunque hace tiempo que brillen por su ausencia. Me gusta levantar la persiana por las mañanas y ver el sol, ponerme un pantalón corto y anunciar que pronto llega el verano.
Y alomejor el verano me dice donde se ha escondido la felicidad, mientras tanto ire experimentado distintas especias para la propia receta de mi vida creyendome que soy feliz.
"Los sordos piensan que los que bailan están locos"
¿Oyes mi música? Suena al ritmo del son de mis pasos y el traqeteo que producen al caminar.. Suena al ritmo de las sonrisas que regalo en un día y las malas caras que se me ofrecen.. Suena al ritmo de los abrazos y los besos. De lo que quería ser y no fue.. Incluso Aún suena al ritmo de cierto pueblerino, pero sin darle demasiada importancia.
Me permite hacer todo tipo de bailes.. los más tradicionales y típicos, hasta las birguerias más extrañas..pasando por ciertos pasos característicos que me otorgan gracilidad.
A veces bailo sola y los sordos me miran a través de un cristal, cuchichean que estoy loca, que no soy la que era y que no hago más que meter la pata(no por lo mal que bailo claro está). Otras veces, algunos sordos se vuelven oyentes y deciden acompañar mis movimientos o yo adornar los suyos. Creamos danzas preciosas, dignas de recordar.. y prometemos ciegamente que siempre escucharemos la misma música ..