Intenté gastar mis ganas de ti en otro cuerpo, en otra alma
que no tuviera nada que ver contigo, que no fuera tú. Intenté distraer mis
pensamientos, volverme loca, quererte menos y no acordarme de ti mientras
cometía las locuras. Busqué ahogar mis miedos, mis complejos y mi entereza en
chupitos que me nublaran la mente, para pensarte menos, para olvidar el daño,
para olvidarte…
Busqué buscarte menos en sus brazos, en los besos o en las
caricias que recibí. Quería no sentirte, no añorarte, no pensar en ti…
Pero no fue posible. Cada día sigues viniendo a visitarme.
Cada noche pienso en ti antes de entrar en la fase de sueño más profunda. Cada
día te echo de menos…
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