Yo, esa de las que nunca lloraba. De las que dijo, antes de
caer yo te caes tú por mi tres veces antes, esas de que antes de sufrir hacía
daño. Yo era de esas, pero ¿y ahora?
Es inevitable decir que tu recuerdo me atormenta el alma.
Cada noche, cada mañana y cada minuto del día estás en mi mente. Hace más de
veinte días que no te siento, y parece que sigas aquí conmigo. Extraño tu forma
de abrazarme cuando tengo frío o la manera en la que me agarrabas la cabeza al
besarme. Te echo de menos, y es imposible no pensar en ti, en los buenos
momentos. En las cosas buenas que tienes, en la unión de nuestros cuerpos, en
el deseo, en las noches eternas bajo las sábanas, en nuestro amor, en las
risas, en tus cigarros…
¿Por qué? ¿por qué así? No lo entiendo…quisiera encontrar la
manera de sentirme segura, de no dudar, de no quererte y que todo fuera
sencillo…pero ya ves, me gusta hacer siempre las cosas complicadas.
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